Cómo elegir la profesión de tu vida

Si tienes entre 25 y 40 años, puede que aún, y tal y como está el mercado, no hayas terminado de elegir a qué quieres dedicarte en la vida, o no hayas definido todavía tu profesión. Antes que nada, mira este vídeo:

Por tu bien, espero que no te dediques a ninguno de estos trabajos, ni que pienses en hacerlo a no ser que las cosas te vayan muy mal. Aunque oye, ningún trabajo es malo, dicen por ahí que lo malo es tener que trabajar; pero ya en serio, y sabiendo que a algo hay que dedicarse en la vida, es mejor hacerlo a algo que nos motive y nos guste, a poder ser cosas diferentes de las de este vídeo.

Se supone que uno estudia lo que le gusta, y que eso es a lo que tiene pensado dedicarse, pero eso no tiene por qué ser tan así. La vida da muchas vueltas, el mercado laboral va cambiando, y lo que a uno le gusta a los 20 años no tiene por que gustarnos a los 40; se supone que la gente estudia cuando es joven para poder labrarse un futuro, pero la cuestión es si el futuro que finalmente se elige tiene algo que ver con eso que estudiamos en los primeros años.

Conozco mucha gente que ha dado un vuelco a su vida al cumplir los 30, y que de pronto se ha dedicado a trabajar en cosas que uno nunca hubiera imaginado. Recuerdo con especial cariño a una amiga mía de los años de universidad, que estudiaba medicina porque eso era lo que le gustaba, decía, y a lo que gran parte de su familia se dedicaba. Al final acabó siendo escort de lujo, sí, prostituta de altos vuelos, como se suele decir, y de poco le sirvieron tantos años de carrera médica; aunque bueno, es seguro que podrá salvarle la vida a cualquiera de sus clientes que necesiten primeros auxilios, jeje.

Yo también me dejé llevar por esa filosofía de estudiar en mi juventud, y aunque me dedico a algo que más o menos me gusta, ocupo mi tiempo libre en muchas otras cosas que me apasionan más, como, por ejemplo, escribir. Ha sido así como ha nacido este blog, fruto de esa pasión por las letras,  y que poco tiene que ver con aquello que estudié y que ocupa mi vida profesional, que es la tecnología.

Ahora pienso que quizá debería haberme dejado llevar en mi juventud por aquello que me gustaba; haber probado suerte aquí y allí viendo mis posibilidades y mis aptitudes para ésta o aquella cosa, y finalmente haber estudiado algo que me ayudara en la profesión que finalmente hubiera elegido, y no al revés.  Y quién sabe, puede que todavía no sea tarde.

Esto mismo es lo que yo animo a hacer a la juventud, pero que conste que no pienso que mi filosofía tenga edad. Cualquiera está a tiempo de dar un vuelco a su vida, sobre todo en lo que se refiere a su profesión; porque ya que pasamos tanto tiempo en nuestros trabajos, lo menos que se puede pedir es que nos llenen.